El altar clásico de Janitzio “Herencia viva en el Día de Muertos”

1Sandra Patsuani Bartolo Guzmán, 2Emily Michelle Chamu Hermenegildo, 3Dr. Victor Fernando Nieto del Valle

En el marco de las celebraciones del Día de Muertos, noviembre 2025, El Colegio de San Nicolas de Hidalgo, Aula Mater de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo, México. Las alumnas Emily Michelle Chamu Hermenegildo y Sandra Patsuani Bartolo Guzmán, y como responsable el docente Dr. Victor Fernando Nieto del Valle presentaron un altar tradicional inspirado en las costumbres de la isla de Janitzio, una de las comunidades purépechas más emblemáticas de Michoacán. La obra, elaborada con esmero por Sandra Patsuani y Emily Michelle, destacó por su autenticidad, su profundo simbolismo y su apego a las raíces culturales que identifican al pueblo michoacano.

El altar, dispuesto sobre una mesa única adornada con un mantel bordado a mano, representa una de las expresiones más puras de la tradición purépecha. A diferencia de otros altares del país que suelen construirse en niveles, el altar janitziense se levanta en un solo plano. Este detalle, explicó la autora, simboliza la igualdad entre la vida y la muerte, la idea de que ambos mundos coexisten en un mismo nivel y que ninguna existencia está por encima de otra. Se trata de una concepción espiritual que concibe la muerte como parte natural del ciclo vital, no como un final, sino como continuidad y reencuentro.

El altar fue decorado con flores de cempasúchil, conocidas en purépecha como Tiringuin tsitsiki, término que alude al sol, guía de las ánimas en su camino de regreso al hogar. Los intensos tonos anaranjados y el aroma característico de estas flores impregnaban el ambiente, creando una atmósfera de respeto y calidez. Frente a la mesa se alzaba un arco floral, cuidadosamente elaborado, que según la tradición representa la puerta de entrada al mundo de los vivos. Se dice que las almas cruzan ese arco guiadas por la luz de las velas y el aroma del cempasúchil para reencontrarse con sus familias.

En el centro del altar se colocó la fotografía del familiar de la alumna, rodeada de los alimentos que más disfrutaban en vida: caldo de pollo, mole con arroz y pan tradicional. Estos platillos, servidos en vajilla de barro, evocan el sabor de la memoria y el calor familiar que perdura más allá de la muerte. El pan de muerto y las figuras de azúcar, en forma de pequeños cuerpos o animales, simbolizan el ciclo de la vida y la muerte, la renovación y el reencuentro entre ambos mundos.

Entre los elementos destacados se encontraba también un vaso de agua, símbolo de pureza y renovación. En la cosmovisión purépecha, se cree que las almas realizan un largo viaje desde el más allá para visitar a sus seres queridos, y el agua se ofrece para calmar su sed tras ese recorrido espiritual. A su lado, las veladoras encendidas cumplían una doble función: iluminar el camino de las ánimas y representar la presencia viva de quienes regresan por una noche a compartir con los suyos.

El altar también incorporó una gran variedad de frutas (plátanos, limas, peras y guayabas), ofrendas que expresan vida dentro de la muerte. Su dulzura simboliza el cariño, mientras que su frescura representa la esperanza. En la base del altar, los elotes de maíz morado y los chayotes se ofrecieron como agradecimiento a las cosechas y a los ciclos de la naturaleza, elementos fundamentales de la identidad agrícola de Janitzio. Cada producto colocado sobre la mesa es un testimonio de la relación armónica entre el ser humano y la tierra.

En la parte posterior del altar se observaba una cruz adornada con listones y espigas, signo de respeto y sincretismo religioso, que refleja la fusión entre las creencias prehispánicas y el cristianismo. Este elemento recuerda que la fe purépecha no se opone a la religión, sino que la complementa con una visión espiritual centrada en el amor familiar, la comunidad y el respeto por los antepasados.

Durante la exposición, la autora explicó que este altar no solo honra a los difuntos, sino también a la vida misma. “En Janitzio, la muerte no es tristeza, es reencuentro, memoria y celebración. Es la oportunidad de agradecer lo vivido y de recordar que nadie muere mientras siga siendo recordado”, expresó en su discurso la alumna Sandra Patsuani. Sus palabras resonaron entre los asistentes, quienes pudieron apreciar no solo el colorido y la belleza del altar, sino también el profundo significado que encierra cada elemento.

El ambiente estuvo acompañado por el resplandor de las velas y el aroma del copal, que envolvía la ofrenda en una atmósfera de respeto. Cada detalle (desde los panes en forma de cuerpos, las figuras de barro y las flores que caían sobre el mantel bordado) evocaba el amor por las tradiciones y el deseo de mantener viva la memoria de quienes han partido.

La exposición del altar de Janitzio se convirtió en un espacio de aprendizaje y reflexión para los presentes, especialmente para las generaciones más jóvenes, quienes a través de estas manifestaciones culturales comprenden la importancia de preservar la identidad purépecha. Este tipo de proyectos escolares no solo fomentan la creatividad, sino también el reconocimiento del patrimonio intangible de Michoacán, declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El altar tradicional de Janitzio presentado por las alumnas fue más que una ofrenda: fue una lección de historia, arte y espiritualidad. En cada flor, en cada fruta, en cada vela encendida se respiraba la esencia del pueblo que, año con año, recibe a sus muertos con música, comida y amor. Así, la comunidad educativa rindió tributo a una de las tradiciones más significativas del país, reafirmando que la muerte, lejos de ser un final, es un puente hacia la memoria y la permanencia de los afectos.

Con esta obra, las alumnas demostraron que las tradiciones no mueren, se transforman y renacen en manos de quienes las valoran. Su altar no solo representó a Janitzio, sino al espíritu mismo del Día de Muertos: un lazo eterno entre los vivos y quienes los precedieron, un recordatorio de que mientras haya amor, la vida continúa más allá del tiempo y la distancia.

Enlace de interés complementarios;

  1. https://youtube.com/shorts/voCt-JIOzmo?feature=share
  2. https://www.facebook.com/share/p/17WMG7h7wk/

Autores

1Sandra Patsuani Bartolo Guzmán, alumna indígena originaria de Michoacán del bachillerato de la UMSNH, Colegio de San Nicolas de Hidalgo. Contacto: [email protected]

2Emily Michelle Chamu Hermenegildo, alumna indígena originaria de Oaxaca del bachillerato de la UMSNH, Colegio de San Nicolas de Hidalgo. Contacto: [email protected]

3Dr. Victor Fernando Nieto del Valle, Doctor en Educación por UNIVIM, Docente de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, adscrito al Colegio Primitivo y Nacional de San Nicolás de Hidalgo de la UMSNH. Orcid: 0000-0002-7999-3548 Contacto: [email protected]

Palabras claves: Día de Muertos, Janitzio Michoacán, Altar tradicional indígena.

Nota: Todas las fotos son elaboraciones propias del evento día de muertos en el Colegio de San Nicolas de Hidalgo UMSNH 2025.

Scroll al inicio