La Mediación Docente en la Educación Emocional: Desafíos y Oportunidades en la Secundaria Mexicana

María Guadalupe Ruiz Sánchez1, Blanca Elizabeth Jaramillo Carrillo2, Ernesto Valencia Gutiérrez3

Fechas de recepción: 2-03-2026

Fechas de aceptación: 25-03-2026

Educación/ Epistemología social

Resumen

La educación emocional en la escuela secundaria es un eje clave para comprender la experiencia de las y los adolescentes, quienes enfrentan desafíos que trascienden el aprendizaje académico. Factores como la desigualdad social, la violencia, la presión escolar y el desarrollo personal influyen directamente en su bienestar y en sus relaciones interpersonales.

Este artículo se sustenta en una revisión teórica-documental y se inscribe en la investigación “Educación emocional y rendimiento académico en los alumnos de la secundaria Roberto López Maya”, realizada en Ciudad Hidalgo, Michoacán. A partir de esto, se plantea la pregunta: ¿en qué medida la mediación docente en la educación emocional puede sostenerse como una responsabilidad individual cuando las condiciones institucionales limitan su implementación en la secundaria mexicana?

La mediación docente implica no solo la enseñanza de contenidos, sino el acompañamiento de procesos de reconocimiento, comprensión y regulación emocional. Aunque la Nueva Escuela Mexicana (NEM) promueve un enfoque humanista y comunitario, persiste una brecha entre el currículo y la práctica cotidiana del aula.

Abstract

This article analyzes teacher mediation in emotional Education in Mexican secondary schools, focusing on the gap between institutional expectations and classroom realities.

Adolescents face emotional, social, and academic challenges that affect their well-being and learning. Based on a theoretical-documentary review framed within the research “Emotional Education and Academic Achievement in Students of Roberto López Maya Secondary School” in Ciudad Hidalgo, Michoacán, the study examines whether emotional mediation can be sustained as an individual teacher responsibility when institutional conditions limit its implementation.

The article argues that emotional education should be addressed as a collective and systemic task supported by institutional structures that promote school well-being and strengthen teaching practice.

Key Words: emotional education; Secondary school teaching; soft skills; school well-being

La Adolescencia: Un Momento Decisivo en la Vida Escolar

La adolescencia representa una etapa de profundos cambios emocionales, sociales y cognitivos que influyen directamente en la forma en que las y los estudiantes participan en su vida escolar. Las transformaciones internas propias de esta etapa suelen coexistir con presiones externas como la dinámica familiar, las condiciones socioeconómicas y la convivencia escolar. En este contexto, la escuela se convierte en un espacio donde las emociones se viven con intensidad: desde el entusiasmo por aprender, hasta la frustración, el estrés o la inseguridad. (Pekrun, Linnenbrink-García & Perry, 2013)

Hablar de educación emocional en la secundaria implica reconocer que el aprendizaje no ocurre aislado, sino que está estrechamente vinculado al bienestar personal. Las emociones influyen en la motivación, la atención, la memoria y la capacidad para trabajar con otros.

Por ello, favorecer un ambiente escolar que reconozca y atienda estas dimensiones contribuye al desarrollo integral del sujeto y favorece la conclusión de estudios. Esta visión permite comprender que la educación emocional no es un complemento, sino un elemento esencial de la formación. (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OECD], 2024)

El Papel del Docente como Mediador Emocional

El profesorado ocupa un lugar central en el desarrollo emocional del estudiantado. Su presencia cotidiana, su manera de acompañar los procesos escolares y la forma en que gestiona los conflictos del aula convierten al docente en un mediador natural de emociones. Mediar significa facilitar, orientar, contener y guiar a los estudiantes para que puedan comprender y regular sus sentimientos, especialmente durante situaciones de tensión o dificultad.

Esta labor requiere sensibilidad, escucha activa, empatía y la creación de ambientes seguros. Un aula donde se validan las emociones y se promueve el respeto mutuo favorece la participación, el trabajo colaborativo y el desarrollo de habilidades sociales.

Sin embargo, esta función no supone que el docente desempeñe funciones de intervención clínica, sino que, desde su competencia socioemocional, actúe como un acompañante pedagógico que integra las emociones en el proceso educativo (Jennings & Greenberg, 2009).

Desafíos Institucionales que Enfrenta la Educación Emocional

A pesar de la importancia de la mediación docente, muchos de sus esfuerzos se ven limitados por las condiciones institucionales. En diversas escuelas secundarias, factores como la sobrecarga administrativa, la falta de formación específica, el exceso de grupos, la escasez de recursos o la poca claridad en los lineamientos dificultan la incorporación de estrategias de educación emocional.

Aunque la Secretaría de Educación Pública (SEP, 2024), a través de la Nueva Escuela Mexicana, promueve una formación integral centrada en el desarrollo humano, su implementación carece de mecanismos claros en la práctica escolar. En secundaria, la atención a las habilidades socioemocionales depende en gran medida de la iniciativa docente, generando prácticas desiguales entre escuelas y grupos, agravadas por la presión de cubrir contenidos curriculares amplios en tiempos limitados, lo que deja poco margen para atender situaciones emocionales complejas.

Reconocer estos desafíos es fundamental para comprender que la educación emocional no puede recaer únicamente en el profesorado. Se requieren condiciones organizativas que brinden soporte y acompañamiento para desarrollar estrategias sostenidas y coherentes.

Habilidades para la Vida: una Herramienta para el Bienestar Escolar

Las habilidades para la vida (blandas), difundidas por organismos internacionales, se entienden como un conjunto de capacidades que permiten enfrentar de manera efectiva las demandas de la vida cotidiana; incluyen la toma de decisiones, la empatía, la resolución de problemas, la comunicación asertiva y la autorregulación emocional. Aplicadas al contexto escolar, estas habilidades fomentan relaciones más saludables, reducen conflictos y mejoran la convivencia. (World Health Organization [WHO], 2003)

La educación emocional forma parte de este conjunto, pues facilita que las y los estudiantes reconozcan sus emociones, comprendan las de otros y desarrollen estrategias para responder de manera constructiva ante situaciones difíciles. Integrar estas habilidades en el aula no solo promueve el bienestar, sino que contribuye al desarrollo académico, porque estudiantes emocionalmente equilibrados muestran mayor disposición para aprender, participar y colaborar.

Estrategias Docentes para Fortalecer la Educación Emocional

Aunque cada contexto escolar es distinto, existen prácticas sencillas que pueden incorporarse de forma gradual al trabajo docente:

  • Momentos breves de reflexión emocional: iniciar o cerrar la clase con preguntas sobre cómo se sienten puede ayudar a identificar tensiones o necesidades del grupo.
  • Acuerdos de convivencia elaborados colectivamente: permiten construir un ambiente seguro donde cada voz es escuchada.
  • Actividades colaborativas: fortalecen el sentido de comunidad, la empatía y la capacidad de resolver conflictos juntos.
  • Ejemplos cotidianos para explicar emociones: ayudan a traducir conceptos abstractos en experiencias reales que el alumnado comprende mejor.
  • Lenguaje emocional sencillo y accesible: evita tecnicismos y favorece una comunicación clara.

La clave está en adaptar estas estrategias a las condiciones de cada grupo, sin que representen una carga adicional imposible de sostener.

La Importancia del Contexto: Más Allá del Aula

La educación emocional también depende de lo que sucede fuera del salón de clases. Factores como el clima escolar, el acompañamiento directivo, la colaboración entre docentes, la vinculación con las familias y la comunidad influyen directamente en el bienestar del alumnado. Una escuela que promueve la escucha, el apoyo mutuo y la participación genera ambientes más seguros y favorece la expresión emocional. (Bisquerra & López-Cassà, 2020)

El acompañamiento institucional es clave para que estas prácticas no dependan únicamente de la voluntad del profesorado. Cuando existen programas escolares, espacios de diálogo, materiales adecuados y formación continua, se construyen condiciones más sólidas para desarrollar la educación emocional de manera sostenida y significativa.

Cuando la Teoría se Encuentra con la Práctica

Si bien los marcos normativos y pedagógicos establecen la importancia del desarrollo socioemocional, el desafío radica en traducir esas orientaciones en acciones concretas. En el estudio de caso, la brecha entre la teoría y la práctica se hace evidente cuando los docentes enfrentan la complejidad del aula, donde los sentimientos, las expectativas y las necesidades se manifiestan con fuerza. (Durlak et al., 2011).

Este artículo propone comprender esta tensión no como un problema del profesorado, sino como una oportunidad para analizar cómo el sistema educativo puede fortalecer de manera colectiva la formación emocional del alumnado. Las habilidades socioemocionales no pueden ser tratadas como un añadido al currículo, sino como un componente transversal que dé sentido humano y pedagógico al quehacer docente.

Sin embargo, esta tarea no puede recaer únicamente en la buena voluntad o disposición del profesorado. Para que la educación emocional forme parte real de la experiencia escolar, se requieren condiciones institucionales que lo acompañen, orienten y respalden. La claridad en los lineamientos, el acceso a materiales adecuados, la formación continua y una cultura escolar que valore el bienestar son factores que fortalecen la práctica docente y benefician directamente al estudiantado.

Las emociones están presentes en cada interacción del aula; por ello, integrarlas a la formación escolar no debe entenderse como un esfuerzo adicional, sino como parte natural del proceso educativo. Consolidar ambientes más humanos, empáticos y colaborativos permitirá que la escuela secundaria se convierta en un espacio donde aprender también implique crecer, convivir y sentirse acompañado.

Palabras Clave: Educación emocional; docencia en secundaria; habilidades blandas; bienestar escolar.

Autores

1María Guadalupe Ruiz Sánchez: Doctorante en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”, interesada en los procesos de aprendizaje y el desarrollo socioemocional en adolescentes. Ha participado en proyectos académicos enfocados en la mejora de la práctica docente y en el análisis de políticas educativas vinculadas a la Nueva Escuela Mexicana. Su trabajo se centra en la reflexión sobre la mediación pedagógica y las condiciones institucionales que influyen en la construcción de ambientes escolares más humanos y seguros. Actualmente se encuentra adscrita a la Secundaria Particular “Roberto López Maya”. E-mail: [email protected] ORCID: 0009-0002-5223-6448.

2Blanca Elizabeth Jaramillo Carrillo: Doctora en Política, Gobernabilidad y Políticas Públicas, docente-investigadora y especialista en desarrollo curricular, formación docente y análisis de políticas educativas. Ha dirigido proyectos orientados a fortalecer la práctica docente y a promover enfoques pedagógicos humanistas e inclusivos en distintos niveles educativos. Su labor académica destaca por la integración de perspectivas críticas y comunitarias en el acompañamiento a futuros docentes y profesionales de la educación. Actualmente es docente-investigadora del Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos” y del Tecnológico Nacional de México – Instituto Tecnológico de Morelia. E-Mail: [email protected] ORCID: 0009-0008-6698-3907

3Ernesto Valencia Gutiérrez: Doctorante en educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. Interesado en la educación transdisciplinaria e integral, así como en el desarrollo socioemocional de las y los estudiantes. Ha participado en proyectos académicos enfocados en la mejora de la práctica docente y a promover proyectos transdisciplinarios que vayan más del trabajo parcelado de las disciplinas para llegar a la complejidad, con impacto en la mejora de la comunidad. Actualmente se encuentra adscrito como docente en la Esc. Sec. Fed. Jesús Romero Flores de Cuitzeo del Porvenir, Mich. E-mail: [email protected] ORCID: 0009-0000-4203-9913

Referencias

Bisquerra, R., & López-Cassà, E. (2020). Educación emocional: 50 preguntas y respuestas. Editorial El Ateneo.

Durlak, J. A., Weissberg, R. P., Dymnicki, A. B., Taylor, R. D., & Schellinger, K. B. (2011). The impact of enhancing students’ social and emotional learning: A meta‐analysis of school‐based universal interventions. Child Development, 82(1), 405–432. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2010.01564.x

Jennings, P. A., & Greenberg, M. T. (2009). The prosocial classroom: Teacher social and emotional competence in relation to student and classroom outcomes. Review of Educational Research, 79(1), 491–525.

OECD (2024), Social and Emotional Skills for Better Lives: Findings from the OECD Survey on Social and Emotional Skills 2023, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/35ca7b7c-en.

World Health Organization. (2003). Skills for health: Skills-based health education including life skills—An important component of a child-friendly/health-promoting school (WHO Information Series on School Health, Document No. 9). World Health Organization https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/ae7883f3-cb8f-4635-be7f-3945b19702ce/content

Pekrun, R., & Linnenbrink-García, L. (2012). Academic emotions and student engagement. En S. L. Christenson, A. L. Reschly, & C. Wylie (Eds.), Handbook of Research on Student Engagement (pp. 259–282). Springer. https://doi.org/10.1007/978-1-4614-2018-7_12 Secretaría de Educación Pública. (2024). Plan de Estudio para la Educación Preescolar, Primaria y Secundaria 2022 [PDF].  https://www.sep.gob.mx

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