Factores de la Distancia Diferencial Docente-Estudiantes

Patricia Serna González, Víctor Manuel Eslava Echagaray, Jesús Ramos García

En el ámbito de la educación superior, las relaciones interpersonales, ya sea entre docentes y estudiantes, entre estudiantes, o incluso entre estos y las autoridades, son fundamentales, pero siempre están marcadas por cierta distancia. Esta puede ser cercana, lejana, fracturada o incluso casi inexistente, dependiendo del contexto educativo, el sistema o incluso el aula.

En este escrito, nos centraremos específicamente en la relación docente-estudiante, reflexionando sobre la distancia que existe entre ambos.

Entendemos esta distancia como un espacio de separación, físico, emocional o generacional que puede ser corto, mediano, largo o incluso extralargo. Esta brecha surge de manera automática debido a diversos factores, algunos de los cuales pueden ampliarla aún más.

Uno de los factores más determinantes es la distancia generacional, la cual varía según la edad de los estudiantes y docentes, diferencias que van desde el contexto social, la alimentación, la educación, los gustos, y las tendencias de la época. Analizar las diferencias generacionales no sólo permite una lectura más precisa del panorama educativo actual, sino que también inspira a las juventudes a participar activamente en la construcción de un nuevo pacto educativo, intergeneracional, ético y transformador.

Para profundizar en este tema, centrándonos en la importancia de la brecha generacional retomamos la clasificación propuesta por el Pew Research Center (EE. UU.), que establece que cada generación abarca entre 15 y 20 años (Enterat, 2025), complementada con adaptaciones mexicanas que consideran las particularidades socioculturales de nuestro país. Estas generaciones son las que se muestran a continuación:

  • La Generación Silenciosa (nacidos entre 1928 y 1945).
  • La Generación Grandiosa (en algunos contextos, referida a quienes vivieron periodos de posguerra).
  • Baby Boomers (1946-1964).
  • Generación X (1965-1980).
  • Millennials o Generación Y (1981-1996).
  • Generación Z o Centennials (1997-2012), también llamada iGen o Zoomers en ciertos ámbitos.
  • Generación Alpha (2013-2025), sucesora de los Centennials.
  • Generación C (en algunos estudios, vinculada a la “conectividad” o “COVID”).
  • Generación Pandemia (jóvenes marcados por el impacto educativo y social del COVID-19).
  • Generación Postpandemia (emergente tras la crisis sanitaria).
  • Generación Beta (término propuesto para quienes nazcan a partir de 2025).

Generación silenciosa  (1828-1945)

En 2025 tienen entre 80 a 97 años. Les tocó  vivir el periodo de guerra y muchas independencias, revoluciones. Por lo que la escasez les caracterizó, por tanto vivieron con austeridad y esfuerzo.

Algunos dividen a está generación en dos, la primera la grandiosa, la cual sugieren  hasta  1927. Y la segunda la Silenciosa de 1928 hasta 1945.

Generación Grandiosa (1929-1939)

Es el término acuñado por el periodista y escritor estadounidense Tom Brokaw para referirse a quienes crecieron durante la Gran Depresión y lucharon en la Segunda Guerra Mundial, destacándose por su sentido del deber, sacrificio, trabajo arduo, lealtad y compromiso cívico. Según Brokaw (1998), “fue la generación más grandiosa que cualquier sociedad haya producido, por haber enfrentado la guerra más grande y luego reconstruido el país en tiempos de paz” (p. 39).

Generación Baby boomers (1946-1964)

Los Baby Boomers son la generación nacida entre 1946 y 1964, durante el “boom” (auge) de natalidad posterior a la Segunda Guerra Mundial. Su nombre proviene del aumento exponencial en los nacimientos (baby boom) en países como EE. UU., Canadá, Europa Occidental y Australia, impulsado por la estabilidad económica y el optimismo de posguerra.

Generación X (1965-1980)

La Generación X comprende a las personas nacidas entre 1965 y 1980, una cohorte demográfica que creció en un mundo de transiciones: de la Guerra Fría a la globalización, de lo analógico a lo digital, y de estructuras familiares tradicionales a nuevos modelos sociales. En 2025 tienen 45 a 60 años. Su periodo fue de economía con bonanza, exacerbado consumismo y con la llegada de los ordenadores y la tecnología.

Generación millennials, generación Y o nativos digitales (1981-1996)

Testigos del cambio de milenio y revolución digital. En 2025 su edad será de 29 a 44 años. Los trabajos son inestables , falta de vivienda, les encanta el ocio, restaurantes y los viajes. Se aburren fácilmente.

Generación c, z, I (1997-2012) Su edad es de 13 a 28 años. Marcados por las redes sociales y usando dispositivos y forma de vida, resuelta con y desde la Internet. No conocen la vida sin internet.

Ilustración 1: Elaboración propia.
Titulado: Relevos Generacionales

Generación Alpha (2013-2020)

En la actualidad sus edades son de 7 a 4 años. Les gustan los video cortos, viven en los multimedia.  Primera generación del siglo XXI, creciendo con IA y tecnología ubicua.

Generación pandemia (2020-2022)

Al momento su edad es de 4 a dos años. Nacieron en un ambiente de aislamiento, con miedo, con destrucción de patrones culturales, educativos, sociales establecidos. Ingresan directamente a una vida, modo tecnologías, todo tipo de contacto en línea, la familia conectada a dispositivos.

Generación post pandemia (2022-2025)

Su edad  actual es de 3 a 0. Ambiente que regresa a una nueva realidad, altamente modificada, con uso excesivo de tecnologías. Todo lo digital.

Generación Beta (2025-2039)

A partir del 1 de enero, todos los niños nacidos entre 2025 y 2039 formarán parte del grupo demográfico denominado “Generación Beta”. Este término ha sido propuesto por expertos en demografía y cultura popular (Amigo Cultura U, s.f.).

Factores de la distancia diferencial A continuación, se presentan los factores que inciden en la distancia diferencial entre docentes y estudiantes, estos elementos, de naturaleza multidimensional, configuran dinámicas particulares en el proceso educativo, generando desde brechas comunicacionales hasta diferencias en expectativas y percepciones mutuas. El análisis de estos factores permitirá comprender su impacto en la construcción del vínculo docente-estudiante dentro del contexto de la educación superior.

  • Un ejemplo claro tiene que ver con la cantidad de años de formación académica diferente entre estudiantes y docentes. Piense en el caso, entre un Dr. de cualquier ciencia y un estudiante de primer semestre de licenciatura. En promedio el Dr. ha estudiado   tres años de preescolar, seis de primaria, tres de secundaria, tres de bachillerato, cuatro en promedio de licenciatura, dos en maestría y dos en doctorado, un total de  23 años. Un estudiante solo 15 años, qué ya es decir mucho tiempo. Lo que implica una diferencia mínima de 8 años. Podrían existir otros ejemplos, de más o menos tiempo. En esos años, hay gradualidad cognitiva, esto se  manifiesta, a través de un mayor manejo técnico del lenguaje, teórico, conceptual, instrumental, metodológico, estratégico. Lo que al docente le exige que se adapte al nivel de los estudiantes con los que le toca trabajar, docencia, tutoría, en caso de no hacerlo, al estudiante le resultará mucho más difícil. Y no siempre logra, estar a la altura del estudiante, para partir de su nivel y llevarlo a senderos más avanzados.
  • La afinidad de formas de ser, caracteres.
  • El nivel de satisfacción del estudiante con la expectativa que tiene del docente y viceversa, del docente con el estudiante, provocando el síndrome camaleónico.
  • El nivel de significatividad, motivación que el estudiante tenga hacia el aprendizaje.
  • La pedagogía utilizada  por el docente.
  • El dominio del contenido
  • Los programas, modelos educativos, ambientes de aprendizaje, escenarios de enseñanza, estilos tanto de aprender como de enseñar, tipos de inteligencias múltiples.
  • Y otros más de carácter institucional, de la naturaleza como el clima, sociales como los ambientes violentos. Etc.

Como puede verse, es multifactorial, la situación.

Conclusiones significativas para las juventudes del siglo XXI

  1. Reconocer la distancia generacional como oportunidad de transformación y no como barrera. La brecha entre docentes y estudiantes no debe ser vista como un abismo infranqueable, sino como un espacio de encuentro donde se cruzan memorias históricas, lenguajes simbólicos y saberes diversos. Las generaciones no son obstáculos: son narrativas que, cuando se escuchan y comprenden, enriquecen el proceso educativo.
  2. Aceptar la diversidad generacional en el aula como fuente de riqueza epistemológica. En un mismo espacio educativo conviven los saberes resilientes de la Generación Grandiosa, la ética del trabajo de los Baby Boomers, la adaptación crítica de la Generación X, el pensamiento flexible de los Millennials, la hiperconectividad de los Centennials, y la lógica intuitiva de la Generación Alpha y Beta. Este cruce generacional representa un laboratorio humano privilegiado para practicar la intercomprensión y el respeto activo.
  3. Revalorizar la figura del docente como puente entre generaciones. El profesorado no es solo transmisor de contenidos, sino mediador cultural y emocional entre generaciones distantes. Su compromiso no es solo académico, sino profundamente humano: interpretar el mundo de los jóvenes, sin imponer el suyo, y construir un lenguaje común donde se reconozcan mutuamente.
  4. La juventud no debe desestimar la experiencia, sino dialogar críticamente. La distancia entre el conocimiento técnico del docente y el estudiante no implica superioridad ni inferioridad, sino momentos distintos de una misma trayectoria. La experiencia acumulada del docente puede ser guía, si se recibe con humildad y espíritu crítico. La irreverencia juvenil también puede ser chispa de cambio, si se expresa con respeto y visión.
  5. La relación educativa es un acto ético y estético de mutua construcción. La docencia, cuando se entiende como co-participación, permite que el aula se convierta en escenario de diálogo entre generaciones, en el que se cultiva no solo el conocimiento, sino la sensibilidad, el respeto a la otredad, la empatía y la ternura pedagógica.
  6. Reencontrarnos en nuestras diferencias para construir comunidad. En un mundo que promueve el individualismo y la fragmentación, repensar la distancia generacional desde la educación es un acto político y poético. Es necesario que las nuevas generaciones resignifiquen la escuela como un lugar de encuentro, donde cada historia de vida —ya sea del docente o del estudiante— sea digna de ser escuchada.
  7. Educar es un acto de memoria y proyección. Comprender el legado de generaciones anteriores —como la Generación Grandiosa o la Silenciosa— es comprender que todo derecho conquistado, toda aula abierta y todo libro libre, son frutos de luchas pasadas. Respetar ese legado no es rendirse al pasado, sino tener un suelo firme desde el cual saltar hacia el futuro.

Palabras clave: Factores diferenciales, docentes, estudiantes.

Referencias bibliográficas

Patricia Serna González: Posdoctora, Doctora y maestra en Ciencias de la Educación. Licenciada en educación y profesora para la enseñanza de la matemática en educación media superior. Diplomada en orientación educativa, Inteligencia artificial, epistemología e investigación, estadística, y otros más. Profesora investigadora de tiempo completo en la Facultad de Psicología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Docente en la Maestría en Educación y Docencia (meyd) y coordinadora de tutorías en línea. Orcid: 0000-0002-0882-1538 Contacto: [email protected]

Víctor Manuel Eslava Echagaray: Profesor de tiempo completo, adscrito a la Facultad de Psicología de la UMSNH, publica artículos y capítulos de libros, nacionales e internacionales. Orcid: 0009-0004-9120-8065 Contacto: [email protected]

Jesús Ramos García: Licenciado en Psicología de la UMSNH, consejero universitario alumno por la misma, participe del verano nicolaita y el programa Delfín, así como ponente en congresos, foros y talleres, colaborador en libros y artículos nacionales e internacionales. Orcid: 0009-0000-4504-2536  Contacto: [email protected]

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